En la siguiente columna, Gonzalo Martins, Media Analyst en BB Media, desglosa las tendencias del consumo de contenidos animados a nivel internacional.

Es difícil para muchos desprenderse de la idea de que la Animación, “los dibujitos”, es un género destinado a entretener a los más chicos mientras comen su desayuno antes de dirigirse a la escuela. Sin embargo, este preconcepto se va desmoronando con el paso del tiempo.

Según reportó BB Media, en el segundo trimestre de 2023, en las regiones de APAC (Asia Pacífico), LATAM (Latinoamérica) y UCAN (Estados Unidos y Canadá), los adolescentes y jóvenes adultos de 16 a 24 años – recién salidos del rango de edad más tradicionalmente asociado con ver “dibujitos”- son los que más consideran la Animación entre sus géneros preferidos para ver contenido en streaming. Puntualmente en UCAN, este grupo representa un 47% y lo sigue el de 25 a 34 con un 37%. La excepción se da en EMEA (Europa, Medio Oriente y África), donde los adultos de 25 a 34 años son los que más eligen al género, con un 32%.

Sin embargo, los mayores de 55 años siguen siendo una parte considerable del público de la Animación, con un 26% en Latinoamérica y un 16% de los encuestados en APAC. Cabe destacar que en esta región el Animé es una categoría separada, que muestra un 11% de penetración en el mismo rango etario.

No es ninguna sorpresa la amplia distribución de edades representadas entre los aficionados de la Animación si se observa la variedad de contenido disponible. De hecho, BB Media analizó las series más demandadas (tanto para el Animé como para la Animación) y se detectó que varias están dirigidas a un público adulto o adolescente. Títulos como One Piece y Jujutsu Kaisen apuntan a un público más joven, con contenido violento y tópicos maduros, mientras que las longevas series de Los Simpsons y South Park son conocidas por su humor casi estrictamente adulto.

Es importante, entonces, desprenderse de la anticuada imagen del género de Animación como un exclusivo para niños, ya que limita la habilidad de disfrutar el producto de una histórica disciplina, a la vez que invisibiliza el potencial mercado por explorar con este tipo de contenido.

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