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La venganza del vivo: el deporte en directo recupera poder en la era del contenido infinito

La ficción enfrenta hoy su propio dilema: costos y algoritmos. En la era del contenido infinito, el deporte en vivo se convirtió en el activo más escaso del ecosistema audiovisual. Urgencia, simultaneidad y conversación social instantánea.

La ficción enfrenta hoy su propio dilema: es cada vez más abundante, más replicable y más dependiente de algoritmos que predicen preferencias individuales.  En ese nuevo tablero, el deporte en vivo comienza a recuperar un poder comercial muy atractivo.

El deporte en vivo tiene características que ninguna otra vertical del negocio puede ofrecer simultáneamente. Tiene esa urgencia de lo que no se puede repetir, simultaneidad de audiencia, conversación social instantánea y concentración de atención en un momento único e irrepetible.

El FOMO, mejor conocido como el miedo a quedarse afuera, impulsa a los fanáticos a seguir los partidos en tiempo real. El efecto pospandemia multiplicó las plataformas de acceso y los avances tecnológicos hacen que las transmisiones sean más inmersivas, interactivas y detalladas.

Casos de éxito que no podemos ignorar
El Super Bowl LIX de febrero de 2025 alcanzó una audiencia promedio de 127,7 millones de espectadores según Nielsen

En diciembre de 2024, la NFL disputó dos partidos navideños en exclusiva por Netflix y la jornada reunió cerca de 65 millones de espectadores en Estados Unidos según Nielsen, convirtiendo ambos encuentros en los partidos de la NFL más vistos en la historia del streaming en ese país.

Un año después, en Navidad 2025, Netflix volvió a batir su propio récord, el partido Lions-Vikings promedió 27,5 millones de espectadores en EEUU, con un pico superior a los 30 millones.

Al otro lado del Atlántico, la temporada 2024-25 de la UEFA Champions League en Reino Unido e Irlanda fue la temporada deportiva más vista en la historia de Prime Video en Europa.

Y el deporte en vivo no solo rompe récords de audiencia, también reescribe los de publicidad. El Super Bowl LIX de febrero de 2025 alcanzó una audiencia promedio de 127,7 millones de espectadores según Nielsen, convirtiéndose en la transmisión de red única más vista en la historia de la televisión estadounidense. El costo de un aviso de 30 segundos durante esa edición superó por primera vez los 8 millones de dólares, con una inversión publicitaria total de 650 millones de dólares.

Mundial 2026: El fin de la pregunta equivocada

De cara al Mundial 2026, América Latina se perfila como el laboratorio más revelador de esa transformación. Según el último informe de Dataxis, en los seis principales mercados de la región, 21 compañías cuentan con derechos de transmisión vinculados al torneo, y el 76% apostará por el streaming, ya sea en modelos exclusivos o en esquemas híbridos que combinan OTT, TV paga y televisión abierta.

Durante años, la industria debatió si las plataformas digitales podían sostener transmisiones masivas en vivo sin colapsar. Esa duda prácticamente desapareció y Qatar 2022 lo confirmó.

La TV paga continúa siendo el formato líder para el consumo de fútbol, mientras la TV abierta ha perdido terreno.
La base que sostiene el boom

Antes de proyectar el futuro OTT, conviene mirar los cimientos. Según datos de Fernando Roca, director de Insights de Warner Bros. Discovery Cono Sur, presentados en Jornadas Internacionales, la audiencia de partidos en vivo creció un 35% de un Mundial al otro, y en los últimos cinco años se duplicó el número de personas que consumen fútbol en la región. 

Ese crecimiento tiene un soporte claro, la televisión paga continúa siendo el formato líder para el consumo de fútbol, mientras la TV abierta ha perdido terreno. 

Brasil: la prueba más incómoda para los broadcasters tradicionales

El caso brasileño es hoy el termómetro más claro de hacia dónde se mueve el negocio y también el más incómodo para los jugadores históricos.

Los datos de Dataxis lo grafican con precisión. Durante Qatar 2022, CazéTV, en alianza con YouTube, logró 6,9 millones de sesiones simultáneas durante el partido Brasil-Croacia, un récord para una transmisión digital en la región. Actualmente cuenta con 25,9 millones de suscriptores y ha anunciado acuerdos publicitarios por US$ 400 millones para el próximo Mundial.

Ese número obliga a una lectura directa. Grupo Globo desplegará una cobertura multiplataforma que incluye TV abierta, TV paga y su OTT Globoplay. A pesar de que su alcance potencial en 2025 era de 197 millones de personas, 30 millones de ellas en Globoplay, el grupo anunció que espera el mismo volumen de ingresos que CazéTV: US$ 400 millones.

Aunque son dos modelos distintos, tienen el mismo horizonte económico.

El mapa regional: del broadcast al ecosistema híbrido

El fenómeno brasileño no es una excepción, podría definirse como la versión más avanzada de una reconfiguración que sucede en toda Iberoamérica.

En Sudamérica, Directv concentra la transmisión completa de todos los partidos a través de Directv y DGO, mientras los broadcasters abiertos retienen ventanas parciales.

En México, ViX de TelevisaUnivision se posiciona como el único lugar para ver los 104 partidos en formato digital integral, a través de su modalidad ViX Premium.

En Sudamérica, Disney+ se sumó en abril con un paquete de derechos para Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile, Perú y Venezuela a través de Disney+ Plan Premium con ESPN.

El resultado es una arquitectura de derechos más fragmentada, pero también más sofisticada, con menos dependencia de una sola pantalla, mayor distribución multiplataforma y nuevas capas de monetización que van mucho más allá del partido en sí.

Disney+ se sumó en abril con un paquete de derechos para Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile, Perú y Venezuela a través de Disney+ Plan Premium con ESPN.
La transmisión como plataforma, no como producto

La transformación más relevante no está en quién tiene los derechos. Está en qué hacen con ellos y oportunidades como la publicidad segmentada en tiempo real, highlights automatizados por IA, experiencias de segunda pantalla, activaciones de marca sincronizadas con el partido, comercio integrado y, sobre todo, datos de usuario y personalización a escala.

La disputa real del Mundial 2026

De cara a junio, la gran competencia en Iberoamérica no será únicamente por quién tiene los derechos, sino por quién logra convertir esa atención masiva en un negocio sostenible más allá del partido.

El escenario es más complejo que la narrativa OTT-vs-broadcast que domina el debate. La TV paga sigue siendo la ventana líder en fútbol en la región, la audiencia lleva años creciendo a tasas de doble dígito y los actores digitales no están reemplazando un mercado maduro sino que todo indica que están entrando a uno en expansión.

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