¿Qué buscan hoy las compañías en los mercados internacionales? El auge de las IPs expandibles redefine las estrategias del mercado internacional y el futuro del entretenimiento ya no se mide solo en audiencia sino en comunidad.
Detrás de los screenings, las suites y las reuniones privadas, hay una realidad que atraviesa a los mercados globales de la industria audiovisual, que viene marcada por una transformación estructural sobre qué contenido vale, cómo se monetiza y cómo se escala. Quizá hoy el mayor desafío sea conceptual, explorando más los conceptos de lealtad, fandom e impacto cultural.
Durante años, el negocio audiovisual se enfocó en acumular audiencia. Hoy el verdadero objetivo es construir comunidades que perduren en el tiempo, que abran conversaciones en espacios públicos y privados, comunidades que recomiendan, comparten y regresan.
Por esa razón las compañías muestran creciente interés en fandoms, universos expandibles, experiencias live, interacción social, contenido altamente identitario y narrativas transmedia. El contenido dejó de competir solamente por minutos vistos, o ratings de audiencias,para entrar en una competencia cultural.
En sus propias comunicaciones a accionistas, Netflix fue explícito: «En un mundo de atención fugaz y fragmentación de audiencias, creemos que los grandes eventos que atraen audiencias masivas tienen un valor diferenciador para nuestros miembros y nuestro negocio.» Y el CEO Ted Sarandos resumió la filosofía en una frase que vale como declaración de posicionamiento: «No solo hacemos series. Construimos universos.»
Hace un par de días la plataforma presentó su informe The Netflix Effect, donde señalan el impacto cultural que han tenido con sus intervenciones culturales en distintos países del mundo, donde las series dejan de ser solo un episodio y pasan a ser eventos de cultura local y global.
La vicepresidenta de marketing de Netflix describió la dimensión orgánica de esta estrategia con un dato elocuente: para un evento de Stranger Things en Estambul, esperaban 2.000 asistentes. Se presentaron más de 20.000 personas. Un desborde que acompaña a todos los eventos que la plataforma organiza alrededor del mundo para los fans.
Los mercados internacionales dejaron de ser espacios de compraventa para convertirse en lugares donde la industria mide el pulso del negocio, detecta tendencias, redefine estrategias y, sobre todo, intenta responder una gran pregunta: cómo retener audiencia en una era donde la atención se volvió el recurso más escaso.
Uno de los mayores cambios de los últimos años es que las compañías ya no buscan únicamente una serie o película exitosa. Buscan universos. Spin-offs, precuelas, adaptaciones internacionales, videojuegos, podcasts, eventos en vivo y merchandising forman parte de una misma estrategia de monetización extendida.
El fenómeno de Money Heist marcó un antes y un después para la industria: la serie española demostró que una producción originalmente local puede convertirse en una franquicia global con capacidad de generar derivados, fandom y valor de marca durante años.
Según un análisis publicado por FilmTake sobre el EFM 2026, la conversación actual de la industria gira cada vez más alrededor de estrategia de IP, valor de biblioteca y monetización a largo plazo, en un contexto donde el contenido se evalúa por vida útil y capacidad de expansión. Las preguntas que hoy guían las decisiones de compra son claras: ¿puede generar fandom?, ¿tiene potencial multiplataforma?, ¿es adaptable a otros territorios?, ¿puede convertirse en franquicia?
El auge del contenido coreano, turco, español y latinoamericano confirmó algo que las plataformas tardaron años en entender y es que la audiencia global no busca neutralidad cultural, busca la autenticidad que solo una historia muy local puede tener.
Series como Squid Game, Elite o ¿Quién mató a Sara? demostraron que historias ancladas en identidades culturales fuertes pueden viajar internacionalmente si logran conectar emocionalmente. Eso explica por qué América Latina continúa ganando relevancia en los mercados internacionales: la región ofrece costos de producción competitivos, capacidad técnica consolidada, talento creativo exportable, géneros históricamente globales como la telenovela y narrativas culturalmente distintivas.
En una reciente entrevista con ttvnews, Mariano César, Head de Contenidos de Entretenimiento General de Warner Bros. Discovery en América Latina y US Hispanic, señaló que Warner Bros. Discovery prioriza la autenticidad local de las historias. Aunque César reconoció que «económicamente es muy conveniente que el contenido viaje», fue claro al marcar que esa no es la prioridad creativa.
Para el ejecutivo, son justamente las producciones que abrazan con orgullo su identidad local las que luego encuentran eco regional o incluso global. «Creemos que son justamente los productos que no renuncian a su localía, sino que la hacen con orgullo, los que terminan siendo exitosos regionalmente o globalmente», resumió.
Los compradores internacionales buscan contenidos con identidad regional capaces de insertarse en dinámicas narrativas internacionales: ritmo ágil, hooks inmediatos, potencial de binge-watching, fuerte conversación social y posibilidades de adaptación.
El crecimiento de FAST y AVOD modificó profundamente las prioridades del mercado internacional, impulsado por la fatiga de suscripciones, la presión económica sobre los consumidores y la necesidad de monetización alternativa. Hoy la realidad es mucho más híbrida.
Esto revalorizó tipos de contenido históricamente subestimados: library content, realities, lifestyle, true crime, entretenimiento diario y formatos repetibles. El comfort viewing volvió a tener enorme valor. Y ahí América Latina posee una ventaja competitiva significativa, porque acumula décadas de producción de telenovelas, entretenimiento y formatos de larga vida útil, exactamente lo que el modelo FAST necesita.
La monetización publicitaria volvió a ocupar el centro de la conversación industrial. Ya no se trata solamente de sumar suscriptores. Se trata de maximizar tiempo de visualización rentable.
Goldman Sachs, que modeló con precisión el potencial de los superfans, construyó su proyección de 4.000 millones de dólares sobre la premisa de que estos usuarios son básicamente suscriptores dispuestos a pagar más. Esa hipótesis subestima la naturaleza discontinua y volátil del gasto fanático. El mercado real es más rico —y más impredecible— que cualquier modelo de revenue recurrente.
Según distintos análisis publicados durante EFM y MIPTV 2026, el negocio actual está dominado por conceptos como disciplined spending, profitability, rights optimization y scalable IPs. El mercado se volvió mucho más selectivo, que hoy en día no necesariamente gana el proyecto más ambicioso, sino el que esté mejor estructurado.
Muchos ejecutivos ya no viajan a los eventos internacionales únicamente para comprar, sino para leer el mercado e identicar qué géneros están creciendo, qué plataformas están frenando inversión, qué territorios despiertan interés, qué modelos publicitarios funcionan, quién se está expandiendo y quién está recortando.
Todo indica que la industria se dirige hacia plataformas híbridas entre entretenimiento, comunidad y experiencia social. Las señales son consistentes, hay preferencia por fandoms organizados con infraestructura propia, eventos presenciales como extensiones de marca, creadores operando como líderes culturales con derechos propios, comunidades hiperfidelizadas alrededor de momentos, no de suscripciones mensuales.