Las mujeres de la industria audiovisual están impulsando una transformación profunda que las ve ocupando nuevos espacios, con mayor presencia en roles estratégicos, y una influencia cada vez más visible en la narrativa y el modelo de negocio. En el marco del Día Internacional de la Mujer, TTVNews reúne las voces de referentes femeninas de distintas compañías y territorios para analizar cómo cambió su rol en las últimas décadas, cuáles son los desafíos pendientes, y qué impacto tiene hoy su liderazgo en la evolución de la industria.
Como en todas las áreas y ámbitos profesionales, en las últimas décadas, la industria de la producción de contenidos audiovisuales ha vivido una transformación profunda en relación con el lugar que ocupan en ella las mujeres.
Si durante años su presencia estuvo mayormente asociada a roles de ejecución o áreas consideradas complementarias, hoy las mujeres lideran compañías, diseñan estrategias de financiación internacional, encabezan equipos creativos, negocian con plataformas y canales, y definen la arquitectura narrativa y comercial de proyectos que circulan globalmente.
No solo participan: deciden, impulsan y modelan el rumbo de la industria.
Este avance ha sido sostenido y, en muchos casos, impulsado por cambios estructurales, movimientos colectivos y políticas de equidad que han ampliado el acceso a espacios históricamente restringidos. Sin embargo, quienes lo viven desde dentro coinciden en que el recorrido no está completo.
Si bien existe una mayor igualdad de oportunidades y una presencia femenina cada vez más visible en puestos clave, persisten desafíos vinculados a la representatividad en los niveles más altos de decisión, la brecha salarial y la consolidación de condiciones estructurales que permitan que ese liderazgo sea sostenido en el tiempo.
En este contexto y en conmemoración del Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, TTVNews invitó a destacadas profesionales de la industria audiovisual de distintas compañías y territorios, a compartir su experiencia en primera persona: cómo es su día a día, qué tipo de decisiones toman, cómo perciben la evolución del rol femenino en el sector y cuál consideran que es el aporte singular de las mujeres productoras en la actualidad.
Estas ejecutivas destacan la capacidad de las mujeres de enfrentar las mismas responsabilidades que los hombres en cargos equivalentes, el avance desde roles operativos hasta posiciones autorales y estratégicas, el aporte femenino en términos de nuevas perspectivas y una mirada integral en las narrativas, y concluyen que, sin embargo, la verdadera transformación se consolidará cuando el género deje de ser un factor de juicio.
Con avances visibles, referentes consolidadas y una nueva generación de productoras ocupando espacios centrales, el panorama muestra una industria en proceso de reconfiguración. A continuación, compartimos las reflexiones completas de estas destacadas profesionales, en su propia voz.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Las mismas que cualquier hombre. Creo que hemos ganado mucho terreno y estamos llegando a un punto que el género ya no juega, ni a favor ni en contra. Trabajamos y decidimos igual que ellos.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
Hemos avanzado mucho y hay igualdad de oportunidades. Lo que falta es tiempo para llegar a una representatividad natural en lo más alto de la escalera. Pero tiempo al tiempo.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Tal vez nos ha costado tanto llegar, que somos más apasionadas y entregadas, estamos dispuestas a sacrificar más. Algunas tardan más en asumirlo, no se lo creen del todo. En ese sentido, las políticas de género ya pesan y juegan en contra, como si fuera eso y no nuestra capacidad lo que hace que estemos donde estamos.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Mi día a día está lleno de toma de decisiones. Por un lado, decisiones estratégicas como la decisión de los formatos que se presentan a cada televisión, adaptar el contenido a las necesidades del cliente, analizar la audiencia y resultados y el diseño de la evolución del formato. Decisiones creativas como aprobar guiones, definir el tono o el ritmo de un formato, elegir al equipo técnico y creativo como directores, concursantes o presentadores. Por otro lado, tengo que tomar decisiones económicas: negociar contratos con la cadena de televisión, control del presupuesto o autorización de gastos. Y, por supuesto, decisiones organizativas como la formación y coordinación de equipos, resolver problemas e imprevistos diarios. La búsqueda y la retención del talento es una de mis labores más importantes.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
El lugar de las mujeres en la industria ha mejorado notablemente, aunque siguen existiendo desigualdades. Hoy, gracias a los diferentes movimientos, se impulsaron cambios importantes. Hay más mujeres dirigiendo, escribiendo y produciendo. Sin embargo, la diferencia salarial y la falta de representación de mujeres en puestos de responsabilidad en las plataformas y televisiones sigue siendo una realidad. Ha habido un avance, pero falta mucho.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
El aporte de las mujeres hoy es especialmente relevante ya que la mujer apuesta por historias más diversas, con protagonistas femeninas complejas y enfoques sociales más amplios. Apoyamos el talento emergente y apostamos por estructuras más colaborativas, sostenibles y con mayor conciencia de igualdad dentro de los equipos. En definitiva, la aportación no solo es creativa sino estructural, ayudando a empujar una transformación real de la mujer en el entorno audiovisual.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Decisiones ejecutivas, comerciales y estratégicas.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria y qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
El cambio ha sido notable. Las historias ya se cuentan desde todos los puntos de vista en cuanto a género. Para mi ese ha sido el mayor cambio, el punto de vista. Nosotras creamos también la narrativa, no somos sujetos pasivos de lo que acontece fuera y dentro de cámara. Y pienso que eso ha contribuido al boom del contenido estas últimas décadas. Hemos ganado en diversidad y sumado audiencias que se identifican con una mayor amplitud de miras.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
En el plano creativo, mi trabajo -y por lo tanto, el de nuestro equipo- consiste en curar contenidos: identificar historias originales, IP, libros o relatos de la vida real con potencial de convertirse en series. Por supuesto, esto implica atraer a los mejores talentos a cada proyecto, tanto figuras consolidadas como nuevas voces que acompañamos en su crecimiento.
En el plano estratégico, la pregunta de cada día es cómo fortalecer los territorios donde tenemos presencia, cuidando la calidad y la relevancia de nuestros contenidos. Al mismo tiempo, proyectamos crecimiento en otros países de Latinoamérica, de la mano del talento local y construyendo desde cada identidad cultural.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria ?
El avance ha sido significativo y es responsabilidad de todos y todas quienes participamos en la industria consolidarlo. Hoy las mujeres ocupan espacios de decisión: lideran estudios, productoras, plataformas y canales de televisión. Están en las mesas donde se define qué historias se cuentan, con qué presupuesto y para qué audiencias.
Ese movimiento también se refleja en el plano creativo: directoras, guionistas y actrices ocupan lugares cada vez más relevantes, y su trabajo es más visible, reconocido e influyente.
El desafío ahora es sostener y ampliar esos espacios, garantizar condiciones de paridad real y evitar que estos avances dependan de coyunturas. Hemos avanzado, pero el siguiente paso es consolidar ese liderazgo y convertirlo en parte estructural de la industria, no en una excepción.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
No creo que el aporte sea “distinto” en términos de capacidad: las mujeres lideramos, tomamos decisiones, negociamos, asumimos riesgos y tenemos ambición exactamente igual que cualquier otro ejecutivo de la industria.
Lo que sí genera una diferencia es el efecto estructural que produce nuestra presencia en espacios de poder. Cuando más mujeres participan en las decisiones, la conversación se amplía. No porque haya una «sensibilidad femenina» homogénea, sino porque hay más experiencias representadas.
Ese equilibrio en la toma de decisiones vuelve a la industria más rica, más compleja y, finalmente, más competitiva. Cuando el poder se distribuye, el relato se expande, la imaginación se multiplica, el mundo en pantalla se vuelve más grande.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Como líder del equipo de contenidos, a diario tomo decisiones que están en la intersección entre lo creativo y lo estratégico. Desde evaluar ideas y proyectos que puedan convertirse en contenidos, hasta definir qué historias vale la pena contar hoy en nuestra región y con qué talento hacerlo. También, implica decisiones sobre equipos, procesos de desarrollo, presupuestos y alianzas con productoras. Pero, en el fondo, la decisión más importante siempre es narrativa: qué mirada sobre el mundo queremos poner en pantalla y qué conversación queremos generar con nuestras historias.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
En los últimos años hubo un cambio muy significativo en el desarrollo del rol de la mujer en la industria audiovisual en Latinoamérica. Las mujeres están liderando conversaciones creativas, tomando decisiones de negocio y definiendo agendas culturales. En Disney, por ejemplo, seguimos trabajando en aumentar la presencia de mujeres detrás de cámara en nuestros contenidos, sobre todo en roles de liderazgo, como directora, showrunner, headwriter, directora de fotografía, líder de producción, directora de arte, hasta operadoras de cámaras. Y estamos teniendo muy buenos resultados.
Todavía queda camino por recorrer en términos de equidad de género, pero hoy hay muchas más mujeres ocupando posiciones de poder creativo y ejecutivo. Eso no solo cambia quién toma las decisiones, sino también qué historias se cuentan, desde qué sensibilidad y con qué complejidad de mirada.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Creo que muchas mujeres productoras aportan una forma de liderazgo que combina visión creativa, inteligencia emocional y una gran capacidad de construcción colectiva.
Las producciones audiovisuales son procesos muy complejos y profundamente colaborativos. En ese contexto, muchas mujeres han demostrado una enorme capacidad para articular equipos, escuchar distintas perspectivas y sostener procesos creativos largos sin perder la sensibilidad por los personajes y las historias.
Ese equilibrio entre rigor profesional y mirada humana es, en muchos casos, lo que está enriqueciendo el modo en que se producen y se piensan los contenidos hoy.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
En mi día a día, tomo decisiones que tienen mucho que ver con poner orden y dar seguridad a los proyectos: desde acompañar o liderar negociaciones con clientes nacionales e internacionales, llegar a acuerdos con autores, hasta revisar que los contratos tengan sentido y proteger el trabajo de todas las partes para construir relaciones de confianza con todos nuestros socios. Mi función es asegurar que los proyectos que llevamos al mercado vayan “bien armados”: que no queden flecos, que los riesgos estén previstos y que, cuando trabajamos con terceros (socios coproductores, autores o productoras proveedoras de opciones), lo hagamos en las mejores condiciones posibles.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria ?
Creo que no hay duda de que las mujeres han entrado en la industria de forma arrasadora, pero es evidente que los puestos directivos aún los ocupan mayoritariamente hombres. Queda mucho camino por recorrer, pero confío en que lleguemos a un punto en el que cuestionar si una mujer está en un cargo directivo o dirige un proyecto «por cuota» resulte tan absurdo como plantearlo cuando es un hombre.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Las mujeres productoras, al igual que los hombres, no tienen un conjunto de valores que las distinga: habrá productoras brillantes, otras buenas y las habrá también mediocres. Lo que sí nos distingue, en estos puestos y en cualquier otro puesto de poder, es que nuestro género siga siendo un factor a la hora de juzgar nuestro trabajo, lo que muchas veces nos hace sentir que tenemos que hacer más, y mejor. Yo tengo la suerte de estar rodeada de profesionales que en absoluto transmiten esa distinción, pero creo que la cuota femenina, aun necesaria de una manera o de otra en los ámbitos de poder, proyecta aún una sombra sobre la valía de muchas estupendas profesionales.
Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Tomo decisiones que impactan tanto lo creativo como lo operacional. Decido, junto con un grupo de ejecutivos y nuestro equipo de liderazgo, qué historias merecen ser contadas, pero también cómo y con quién se cuentan. Evalúo aspectos narrativos, presupuestarios y la relevancia cultural. Me pregunto constantemente: ¿Esta historia dialoga con su tiempo? ¿Representa con responsabilidad a las comunidades que retrata? ¿Abre espacio para nuevas voces?
No se trata apenas de cerrar presupuestos o administrar proyectos: es decidir qué voces amplificamos y qué imaginarios colectivos vamos a crear, asumiendo la responsabilidad cultural de lo que ponemos en pantalla.
En el desarrollo de ficción, una decisión no es solo estructural, es simbólica. Cada personaje que elevamos, cada punto de vista que legitimamos construyen esos imaginarios. Mi responsabilidad diaria es usar ese poder con conciencia, empatía y visión estratégica.
Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
Ha cambiado de forma profunda, pero no automática. Las mujeres ya no estamos solamente ejecutando decisiones: estamos diseñando la estrategia, liderando estudios, negociando derechos, definiendo pipelines de contenido.
Sin embargo, el verdadero cambio no es ocupar la silla, es transformar la conversación que sucede en la oficina. Hoy las mujeres introducen variables muy importantes para la ecuación: sensibilidad cultural, escucha activa, análisis sociológico de la audiencia, liderazgo colaborativo.
Aún hay desafíos estructurales, pero ya no somos una excepción. Somos una fuerza estructural. Cuando una mujer lidera con conciencia, el impacto se multiplica. Y eso es irreversible.
Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Creo que nuestro aporte es la combinación de rigor estratégico y profundidad emocional. Las mujeres productoras entendemos que una serie no es solo un producto: es un acto cultural. Analizamos el contexto social, las dinámicas de poder, la representación, el impacto intergeneracional.
Además, lideramos desde la construcción de equipo. Sabemos desarrollar talento, abrir espacio, generar confianza creativa. Muchas mujeres hemos aprendido a liderar en entornos adversos. Eso nos dio resiliencia, pero también visión sistémica. Sabemos leer el mercado sin perder la sensibilidad.
En un momento donde la audiencia exige autenticidad y propósito, la mirada femenina aporta capas, matices y humanidad. Y la industria necesita eso para seguir siendo relevante. La mirada femenina no es un «plus»; es una necesidad estratégica.
¿Qué tipo de decisiones tomas diariamente en tu función?
Como CEO, tomo decisiones estratégicas y creativas todos los días. Desde la definición del portafolio de contenidos y decisiones de inversión en nuevas propiedades intelectuales, hasta acuerdos comerciales y coproducciones.
En el ámbito creativo, trabajar con el talento ejecutivo creativo y asegurar que cada proyecto nazca con una visión 360°, considerando contenido, marcas, audiencia y experiencia, también forma parte de mi día a día.
Además, definir la expansión y la estructuración de nuevos modelos de negocio, alineados con las estrategias globales de mi compañía, también es una de mis responsabilidades diarias. Necesitamos mantener constantemente una mentalidad enfocada en seguir el mercado y pensar en innovaciones para el negocio.
¿Cómo crees que ha cambiado el papel de las mujeres en la industria?
El papel de las mujeres en la industria ha evolucionado significativamente. Hoy ocupamos posiciones de liderazgo creativo y ejecutivo con mayor visibilidad y poder de decisión. Más allá de la representación, el verdadero cambio está en la influencia: las mujeres participan activamente en la definición de narrativas, modelos de negocio y cultura organizacional.
En Endemol Shine Brasil, por ejemplo, más del 80% de los cargos de liderazgo están ocupados por mujeres. Esto no es solo una estadística; refleja una cultura que promueve el talento y la diversidad. Aún existen desafíos en la industria en su conjunto, pero el progreso debe seguir siendo consistente y cada vez más estructural.
¿Qué tipo de decisiones toma a diario en su rol?
En mi rol como Directora Ejecutiva de Wood Producciones, tomo decisiones a diario que abarcan tanto el ámbito creativo como el estratégico y financiero de los proyectos que desarrollamos.
Esto incluye la definición de líneas editoriales, la evaluación de guiones y propuestas en desarrollo, la conformación de equipos creativos, así como la estructuración de modelos de financiamiento, muchas veces en el marco de coproducciones internacionales. También participo en la negociación con socios, canales, plataformas y agentes de ventas, definiendo acuerdos de coproducción, ventanas de exhibición, territorios y estrategias de distribución.
A nivel operativo, superviso cumplimiento de entregables para concursos, fondos públicos e inversionistas, además de coordinar la participación de nuestros proyectos en mercados, festivales y laboratorios internacionales.
En síntesis, mi trabajo consiste en articular la viabilidad creativa, económica y de circulación de cada proyecto de nuestro portafolio, desde su etapa de desarrollo hasta su estreno.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria y qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Desde mi experiencia como productora -y también desde el trabajo institucional que hoy realizamos tanto en la Academia de Cine de Chile como en Fiacine- el lugar que ocupan las mujeres en la industria audiovisual ha cambiado de manera significativa en la última década, aunque todavía de forma desigual.
Si antes nuestra presencia estaba mayoritariamente asociada a roles de ejecución o producción de línea, hoy vemos a más mujeres liderando compañías, diseñando estrategias de financiamiento internacional, tomando decisiones creativas clave y articulando coproducciones complejas. Es decir, no solo participando en los proyectos, sino definiendo su arquitectura narrativa, su modelo de negocio y su circulación global. Este desplazamiento desde lo operativo hacia lo autoral y lo estratégico ha sido fundamental.
Hoy, el desafío no es solo aumentar la participación, sino consolidar condiciones estructurales que permitan que ese liderazgo se sostenga en el tiempo: acceso equitativo al financiamiento, a los espacios de decisión y a las redes internacionales de distribución. Porque la transformación no ocurre únicamente cuando hay más mujeres haciendo contenidos, sino cuando hay más mujeres decidiendo qué contenidos se hacen.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
En mi rol dentro de la empresa Non Stop de Argentina, en la cual trabajo hace más de una década como directora ejecutiva en el área de ficción tanto en series como en cine, el día a día es acompañar desde el inicio el desarrollo de un proyecto brindando servicios de producción para las plataformas. Esto es eligiendo o evaluando la idea a desarrollar, seleccionando los guionistas adecuados para el desarrollo de los libros, buscando y eligiendo el equipo que lleve a cabo el proyecto, en primer lugar a la persona a cargo de la dirección, pero también a los jefes de área cuyo aporte artístico es esencial, la dirección de arte, de fotografía, vestuario, maquillaje, y todas las cabezas que son las que finalmente llevan adelante el proyecto de la mano de la producción para lograr el mejor resultado posible y la mejor factura técnica, teniendo siempre en cuenta y cuidando el presupuesto asignado al proyecto para poder realizarlo sin sobresaltos hasta el final de la post producción.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
Por suerte desde hace unos años el avance de la mujer en la industria está creciendo cada día un poco más y creo que hemos demostrado que aportamos una nueva mirada para la industria desde otra perspectiva, se han derribado antiguos prejuicios y hoy es más común encontrar a mujeres ocupando roles que históricamente habían sido reservados solo para los hombres, está más que demostrado el talento de las directoras argentinas, pero también se están abriendo paso en la dirección de fotografía y en la operación de las cámaras. Es muy importante y relevante la incorporación de estas nuevas perspectivas para contar historias más diversas y con otra sensibilidad de mirada.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Con las mujeres detrás de cámara se abordan temáticas relevantes para ellas desafiando estereotipos y ofreciendo personajes femeninos multifacéticos, permitiendo también que la audiencia pueda reflejarse de manera más auténtica y equitativa. La inclusión de mujeres aporta diversidad a los equipos, incluso generan cambios positivos en el ambiente laboral. Aunque aún falta mucho camino para terminar con la brecha de género y el completo reconocimiento del lugar que ocupamos las mujeres en el medio, creo que la lucha está yendo por un buen camino.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Siempre pienso que la producción es un vínculo afectivo. Cada día decidimos seguir produciendo, seguir apostando por los proyectos que amamos, seguir trabajando con nuestros socios y enfrentar los desafíos de una industria dinámica y cambiante.
Decidimos qué historias queremos acompañar, y también cuáles no. Elegimos el rumbo de la compañía y de las películas que queremos hacer, desde un lugar que tiene algo de romántico, incluso de ingenuidad: esa idea persistente de que las historias pueden mover el mundo, o al menos a alguien.
También están las decisiones más pragmáticas, que son muchas. ¿Cómo acompañar mejor a cada proyecto? ¿Qué necesita en este momento específico? ¿Cuál es el mejor equipo que podemos armar? ¿Dónde queremos que ese proyecto exista y cómo hacemos para que llegue ahí? Y después, claro, están las decisiones concretas del día a día: contratos, presupuestos, proveedores, tiempos. Es una convivencia permanente entre la intuición, el deseo y la gestión.
Sin embargo, creo que la decisión más importante es -cada día- seguir y crecer conscientemente en nuestro propio proyecto.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria y qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Creo que la producción es un rol profundamente creativo y definitorio de los proyectos, aunque a veces no se vea así. En ese sentido, la perspectiva femenina aporta a la construcción de narrativas más justas, más honestas y más conectadas con nuestras propias experiencias.
En nuestro caso, buscamos abrir espacios para realizadoras mujeres y para historias que pongan en pantalla vivencias en las que nos reflejamos. Tenemos socias y coproductoras que nos acompañan a construir ese lugar, que nos acercan proyectos con miradas potentes y nos confirman que estamos en un camino acertado.
Este es, además de nuestro trabajo concreto y cotidiano, de alguna manera, nuestro pequeño aporte a una lucha colectiva y sostenida, hecha desde el amor y la convicción.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
En mi rol tomo decisiones principalmente estratégicas y comerciales. Mi foco está en definir la mejor manera de sumarnos a cada proyecto, evaluar su viabilidad y riesgos, y encontrar la forma más adecuada de estructurarlo para que sea financiable y realizable. Además, me enfoco en identificar el modelo de negocio indicado para cada título, qué territorios y ventanas priorizar, y con qué socios tiene sentido avanzar.
En paralelo, trabajo codo a codo con el equipo creativo de la compañía: estamos siempre alineados en qué proyectos priorizar y cómo potenciarlos para que conecten mejor con el mercado.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
Siento que cambió muchísimo: hoy hay más mujeres liderando áreas clave, negociando, tomando decisiones editoriales y sosteniendo proyectos a largo plazo. También hay más visibilidad y redes de apoyo entre colegas, que antes no existían con esta fuerza.
Dicho eso, todavía queda un tramo importante: que la presencia femenina sea más consistente en los espacios más decisivos, y que el crecimiento no dependa solo de esfuerzos individuales, sino de estructuras y oportunidades sostenidas en el tiempo.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Creo que nuestro aporte se destaca por la capacidad de sostener una mirada integral: entender la historia, el equipo, el público y el negocio al mismo tiempo. Muchas productoras hoy lideran con una combinación muy potente de creatividad y ejecución, cuidando procesos, equipos y decisiones difíciles sin perder el foco. Y además aportamos una habilidad clave hoy: traducir lo creativo a un plan viable, convirtiendo una idea en un paquete sólido —con estrategia, socios y un modelo de financiación— sin perder la esencia del proyecto.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Una de las decisiones más importantes, aunque no necesariamente diaria, es definir qué tipo de proyecto vamos a desarrollar o en cuál decidimos involucrarnos en Funicular Films. Esa elección es determinante, porque marca el rumbo de todo lo que viene después. Tanto el tipo de historia como los guionistas o directores con los que queremos trabajar influyen directamente en esa decisión, y solemos estar muy implicados en ese proceso desde el inicio.
A partir de ahí se desencadenan muchas otras decisiones que sí afectan al día a día: qué equipo necesitamos para acompañar el proyecto, cómo lo vamos a desarrollar, cuál será el modelo de producción, cómo lo financiamos y qué estrategia de financiación utilizamos. También implica identificar y contactar con posibles financiadores, negociar las condiciones y definir en qué mercados queremos posicionarlo y desarrollarlo.
En definitiva, elegir el proyecto es el punto de partida; todo lo demás, equipo, financiación y estrategia de mercado, se construye a partir de esa primera decisión.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria y qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Cuando tenía 28 años cursé el Máster en Producción Ejecutiva de Cine en Ronda, en la Media Business School. En aquel momento, éramos pocas las mujeres del curso que decidimos dedicarnos a la producción. Sin embargo, la mayoría de nuestros compañeros hombres comenzaron ese mismo año su carrera como productores.
Entonces, para muchas mujeres era más accesible encontrar trabajo en distribuidoras de cine, agencias de ventas internacionales o departamentos de adquisiciones. La producción no parecía un camino tan natural.
En Cataluña, el impulso del Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC), junto con el trabajo constante de asociaciones como CIMA y Dones Visuals, ha sido clave para transformar ese escenario. Gracias a ese apoyo y a los cambios estructurales que se han ido consolidando, hoy resulta mucho más orgánico para una mujer dedicarse a la producción cinematográfica.
Han pasado 25 años para poder apreciar esta transformación profunda. Aun así, queda camino por recorrer y espacios por conquistar.
La imagen reciente de las productoras de Los Domingos, gran ganadora en los Goya celebrados este sábado, es una fotografía muy significativa de este momento. Productoras como Marisa Fernández-Armenteros, Sandra Hermida o Sandra Tapia (Arcadia) están abriendo un camino firme y visible.
Y, en lo personal, es una alegría poder nombrar a tantas mujeres que son referente para mí: Laura Rubirola, María Zamora, Miriam Porté, Àngels Masclans, María del Puy, Carla Sospedra, Alba Sotorra… Qué gusto poder decir tantos nombres y hablar, por fin, de una generación sólida de mujeres productoras.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Soy autónoma; Libre Cine es mi sello desde donde produzco. La mayoría de mis decisiones estratégicas están vinculadas al tiempo que puedo invertir en mi trabajo. Organizo y distribuyo mi tiempo entre el desarrollo de proyectos, la productividad económica y la crianza de mis hijas. Evalúo cuánto implica cada etapa -muchas veces sin ingresos inmediatos- y qué necesito producir para sostenerme.
Hago concesiones, ajusto expectativas a la realidad, reescribo contenidos según devoluciones y busco colaboraciones y alianzas para que los proyectos vean la luz. También defino el enfoque narrativo y la puesta en escena de lo que quiero contar, y planifico la producción para que el diseño creativo sea coherente con las posibilidades reales de realización.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria y qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Hoy las mujeres ocupan espacios de mayor liderazgo y visibilidad, aunque aún persisten desafíos estructurales que requieren tiempo y políticas activas. Actualmente resido en España, donde la representación femenina en el cine pasó del 26% en 2015 al 38% en 2024 gracias a políticas públicas de fomento. Sin embargo, en Latinoamérica la autoría femenina y disidente muchas veces continúa confinada a circuitos alternativos, y las directoras que logran vivir de su vocación y alcanzar validación global siguen siendo casos aislados.
La sociedad y las audiencias han cambiado: hoy demandan miradas más amplias y narrativas diversas, que a su vez promueven dinámicas de trabajo más colaborativas e inclusivas.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
En mi día a día tomo decisiones que mezclan creatividad, estrategia y pura logística de los diferentes proyectos que tenemos en la productora. Por un lado, son decisiones narrativas: qué historia estamos contando, o vamos a contar, qué enfoque creativo y emocional le conviene, y qué estrategia de desarrollo y financiación es la más adecuada; qué alianzas son las idóneas, qué vías de financiación existen y cómo todo eso se traduce en un plan real de producción.
Por otro lado, están las decisiones de gestión: presupuestos, calendario, gestión de equipos , priorización de partidas y seguimiento de cada uno de los proyectos para alinear expectativas y avanzar con un proyecto compartido con cada socio o socia.
Y, muy importante, decisiones de acompañamiento: cuidar el proceso, el clima de trabajo y la coherencia entre lo que contamos en pantalla y cómo lo producimos cuidando también del talento: acompañar a quienes crean, entender sus historias, ofrecer y escuchar propuestas, impulsar ideas y ayudar a darles forma para que lleguen a buen puerto sin perder autenticidad.
Al final, mi trabajo es convertir una intención artística en un proyecto viable financieramente, sin perder nunca el alma por el camino.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria y qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Creo que ha habido un cambio real: hoy las mujeres no solo estamos más presentes, sino que estamos ocupando espacios de decisión y liderazgo que antes estaban muy cerrados. Han influido las políticas públicas, el empuje de asociaciones, la presión social y, sobre todo, una generación de profesionales que ha tomado el relevo de muchas anteriores siendo cada vez más visibles, lo cual es fundamental y coherente, pues «estamos» porque «decidimos».
Aun así, el cambio no es lineal ni se ha alcanzado el objetivo necesario: seguimos viendo desigualdad en acceso a presupuestos más altos, en la confianza que se deposita en ciertos perfiles técnicos y de dirección y en cómo se evalúa el riesgo cuando una mujer lidera un proyecto. Hay más oportunidades, sí, pero en ocasiones, también más escrutinio.
La mujer ha aportado, al igual que en la vida, un liderazgo que desde la invisibilidad, ha marcado hitos en procesos fundamentales en la sociedad. En cuanto a la producción de contenidos, defiendo que la mujer puede aportar lo mismo que un hombre profesionalmente, y justo la oportunidad de crecer está en la igualdad y en aprovechamiento de talento, ya que esta aportación promueve otra mirada, una que construye a largo plazo, otra cultura del liderazgo, con modelos colaborativos y cuidadosos, que no «blandos», sino eficaces y sostenibles a nivel humano, y otros puntos de vista, como nuevas historias que llegan a pantalla y el modo de contarlas apareciendo personajes, matices y experiencias que antes se simplificaban o directamente no se contaban, por lo que no existían. Todo ello enriquece la cultura y el entretenimiento ya que sin ello, estamos produciendo al margen de la realidad.
El lugar de las mujeres ha cambiado porque estamos empujando la industria a ser más diversa, más consciente y más precisa. Y el aporte que hagamos las productoras hoy es decisivo porque conecta la creación con la realidad, ya que somos un perfil que toma decisiones y que puede dar respuesta.
Durante años las mujeres fueron protagonistas frente a cámara, pero nuestra participación en puestos de toma de decisiones estuvo limitada. En las últimas décadas, y con más presencia a partir del movimiento Me Too , el cambio estructural comenzó a ser cada vez más notable. En la actualidad, no solo formamos parte de la industria audiovisual: la lideramos, la transformamos y redefinimos las historias que el mundo ve. El verdadero cambio no es solo estar presentes, sino tener el poder de contar.
El aporte de las mujeres en la industria audiovisual no solo amplía la representación, sino que rompió con estereotipos y abrió el camino a las generaciones de jóvenes creadoras. Transitamos el cambio de tener representación a ser creadoras, y eso es un cambio que no solo impacta en la industria audiovisual, sino una transformación cultural.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
Mi día a día es bastante dinámico. Estoy involucrada en todo, desde la curaduría y aprobación creativa de proyectos hasta la toma de decisiones estratégicas relacionadas con proyectos futuros, tendencias, alianzas, negociaciones y la supervisión de producciones en curso. Sigo de cerca todos los procesos de la productora, desde el desarrollo hasta la finalización. Además, trabajo muy de cerca con el Management de Sony, lo que requiere una alineación constante, rapidez en la toma de decisiones y una visión actualizada del mercado global y de las oportunidades para cada proyecto local.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
Las mujeres siempre han desempeñado un papel esencial en las producciones, a veces ocupando puestos de liderazgo. Sin embargo, en los últimos años ha habido avances significativos: hoy vemos muchas más mujeres en cargos ejecutivos, con poder real de decisión, y también una presencia creciente en áreas técnicas -cámara, sonido, dirección, edición- que antes eran predominantemente masculinas. El movimiento es visible, consistente y está transformando
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Las mujeres aportan su propia sensibilidad, una visión colaborativa y una capacidad natural de liderazgo. Somos, por naturaleza, multitarea, algo que potencia nuestro desempeño en entornos tan complejos como la industria audiovisual, aunque también conlleva desafíos y sobrecarga. El resultado es que contribuimos con profundidad, organización, empatía y una comprensión muy aguda de las necesidades de cada proyecto y de cada equipo.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
A diario tomo decisiones que van desde qué historias merece la pena impulsar -y cómo acompañarlas para que lleguen al público con ambición y calidad- hasta cómo armamos los equipos y el plan de producción y financiación para hacerlas viables. Y dedico mucha energía a algo que para mí es clave: crear un entorno de trabajo sostenible, profesional y personalmente, donde la gente quiera venir a trabajar. Nos dedicamos a una industria que, con toda su exigencia, debería hacernos disfrutar.
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
Se está notando un cambio real: cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos, en más roles y con más capacidad de decisión. En mi día a día, sinceramente, no pienso en “soy mujer” cuando trabajo; pienso en hacer bien el trabajo. Pero sí me importa que este avance no sea anecdótico: que se convierta en algo estructural -y ojalá mayoritario- en todos los niveles, desde los equipos técnicos y creativos hasta la dirección y la toma de decisiones. Creo que en iZen hemos conseguido esto, siendo una empresa en cuya estructura hay una clara mayoría de mujeres, que están donde están únicamente por su capacidad y méritos.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Creo que aportamos una mezcla muy valiosa de ambición creativa y rigor en la ejecución, de pragmatismo asociado a una sensibilidad especial por cómo se construyen los equipos y cómo se cuida el proceso. Eso se traduce en producciones con un buen liderazgo, más sostenibles y en historias que conectan con el público. Y, en general, en una forma de liderar que combina exigencia alta con una atención real al factor humano.
¿Qué tipo de decisiones toman a diario en su rol?
A diario tomo decisiones creativas y estratégicas sobre qué historias desarrollamos y cómo las llevamos a la pantalla. Eso puede significar evaluar pitches de nuevos proyectos, trabajar con guionistas y directores durante el desarrollo, decidir en qué territorios lanzar ciertos títulos o determinar cuándo un proyecto está listo para recibir greenlight.
Pero más que tomar decisiones en solitario, mi trabajo es profundamente colaborativo. Trabajo muy de cerca con mi equipo para analizar qué está buscando la audiencia y cómo podemos conectar esas necesidades con las historias que queremos contar. También implica escuchar a los creadores, entender su visión y asegurar que tengan los recursos y la libertad necesarios para contar sus historias de manera auténtica.
Al final, todo gira en torno a una pregunta clave: ¿esta historia va a resonar con las audiencias y estamos dándole al creador lo que necesita para que realmente brille?
¿Cómo cree que ha cambiado el lugar que ocupan las mujeres en la industria?
El cambio ha sido muy significativo, aunque todavía queda camino por recorrer. Hoy vemos más mujeres en roles de liderazgo creativo y ejecutivo: más showrunners, directoras y guionistas liderando proyectos importantes.
Belén es un buen ejemplo. Dolores Fonzi no solo protagonizó y dirigió la película, sino que llevó a la pantalla una historia profundamente personal con una visión muy clara. Y en La Casa de los Espíritus apostamos por un equipo creativo liderado por mujeres, con Francisca Alegría y Fernanda Urrejola como showrunners y guionistas, y Alegría también dirigiendo episodios.
El verdadero cambio no es solo que haya más mujeres en la mesa. Es que también están cambiando las historias que se cuentan, quién las cuenta y desde qué perspectiva. Eso es lo que realmente está transformando la industria.
¿Qué hace único el aporte realizado por las mujeres productoras en la actualidad?
Las mujeres productoras están aportando perspectivas que durante mucho tiempo estuvieron subrepresentadas, y están liderando proyectos con una mirada muy integral.
En Belén, las productoras de K&S Films trabajaron muy de cerca con Dolores Fonzi para contar una historia íntima y políticamente resonante que llegó a la shortlist del Oscar y ganó el Goya a Mejor Película Iberoamericana. Y en La Casa de los Espíritus, Isabel Allende y Eva Longoria participan como productoras ejecutivas, ayudando a asegurar que la adaptación capture la esencia de esta obra icónica.
Más allá del contenido, muchas productoras también están cambiando la forma en que se trabaja: creando sets más colaborativos, priorizando el bienestar de los equipos y promoviendo estructuras de producción más sostenibles. No es solo un aporte creativo, es también una evolución en cómo se construye la industria.